A tu partida se sintió el silencio y el cuestionamiento se hizo presente, la esperanza apareció luego para darle un nuevo color a tanta neblina; llegaron junto con ella un sinfín de pensamientos hermosos y de deseos para tu corazón, una ola de Amor comenzó a cubrir mi ser con la certeza de que así pudiera llegar hasta ti; el tiempo paso dándole un tono más perseverante a mis ideas y a la convicción de que tu regresar sería muy de prisa, aún estando consciente de que tal vez el mismo tiempo que me trajo perseverancia, a ti te hubiera llenado de olvido o que el cuestionamiento que sentí ante tu partida, se respondiera de la manera más fatal hacia mi alma, aún con tantas dudas en mi mente y corazón, mi Amor era más fuerte que toda adversidad, más fuerte que cualquier miedo; en esos momentos sentía que lograría tocar el cielo si era necesario para sentir de nuevo tu voz aquí junto a la mía, para que mi alma cuidara de la tuya y que mi alegría inundara a tu corazón del sentimiento más sublime, de esa fuerza que mueve cada espacio de nuestro ser, de esa fuente divina llamada Amor.
Hoy que te siento tan cerca, que logro ver tu rostro, que tu mirada me habla tan claramente y que tu indiferencia es tan tangible; hoy que sobran las palabras que eviten que las lagrimas corran por mis mejillas, hoy que los latidos de mi corazón van disminuyendo poco a poco ante tanto dolor, hoy que mi mirada es tan directa expresando un sentimiento agonizante; hoy que te veo siento tanto miedo de dejarte ir, aunque la impotencia me haga sufrir, aunque tus pasos ahora estén en un camino que no es el mío y que mi presencia ya no sea el motivo de tu alegría, aún cuando tus palabras se encuentren vacías debo decir que hoy es el mejor día de mi vida.
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