
Si hay que buscar un culpable, creo que la respuesta la tienes ante tus ojos; me declaro rotundamente culpable por no poder vivir lejos de tu presencia, por secuestrar a tu voz y retenerla a mi lado, por hurtar tu sonrisa para regalársela a mi pensamiento; ciertamente soy culpable de engañar a mis sentimientos haciéndoles creer que no te quería, soy inmensamente culpable por torturar a tus sentidos y a los míos, por tratar de esclavizar tus besos al dominio de mis labios, de que tus manos me pertenezcan y que tus caricias tengan un solo propósito llegar hasta mi. Soy responsable por no querer estar lejos de ti, por no desear estar un segundo más en la oscuridad, quiero poder abrazarte sin tener ningún impedimento, soy culpable de querer demostrarte delante de todos lo que por tanto tiempo he guardado dentro de mí; me declaro culpable por no mantener mi palabra de tener paciencia, por decirte esto, por quererte tanto, por soñar cada noche contigo, por pasar mi día pensándote, por pretender que tú te sientas de la misma forma; por tantos delitos mi corazón ha obtenido una cadena perpetua, de vivir mis días queriéndote más y más.
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