sábado, 24 de julio de 2010

Callada


Oyendo el ruido de la lluvia,
Mi alma se estremece e inunda
Una gran cantidad de sentimientos
Guardados en el olvido
Un sin fin de llanto que había quedado pisado
Tras aquello que creía olvidado,
Ya no se qué vendrá
Y vivo sentada en un quizás,
Esperando la respuesta infame del silencio,
Mientras sólo me alienta el anhelo,
Anhelo de ver tus ojos fijos en mí,
Entrando tú mente fuera de sí,
Encontrando pisadas que creías falsas,
Pero que ahora ves que están plasmadas,
Siendo mi mentor consolador,
Quien acariciaba mis oídos con todo su clamor,
Hoy escucho las risas de las que me hablaste ese día,
Ya veo la luz que a ti te encendía,
Mido el espacio entre mi mente y la tuya,
Encuentro similitud entre mis sueños y tus dudas
Aguardo en silencio, cuando te encuentras despierto,
Y voy corriendo en tu pensamiento
Ciega y desnuda en tu presencia,
Mi alma no piensa, suprimes mis fuerzas.
Callada mi voz, no siento más nada,
Sólo mi mente de tu voz inundada.

Alexandra Rodríguez.

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